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lunes, 4 de junio de 2012

Una embarazo y parto plenos: nuestros avances

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En las últimas décadas las mujeres hemos ido ganando espacios, se han reconocido nuestros derechos, y hemos luchado por mantenerlos. Uno de estos ámbitos es en el área de la maternidad. Espacio tan nuestro como pueda ser, y que sin embargo, parece que las mujeres tenemos la última palabra. Durante años diferentes organizaciones y personas a nivel mundial han “levantado la voz” reclamando nuestros derechos como mujeres y madres, devolviendo el poder a quienes lo tuvimos desde el principio: las mamás.

En el embarazo…
En el año 2007 el Ministerio de Salud Pública (MSP) publicó las “Guías en Salud Sexual y Reproductiva”, dentro de las que se encuentran las “Normas de Atención de la Mujer Embarazada”. Aquí se estipulan los procedimientos a realizarse en todas las maternidades del Uruguay. Esta normativa tiene un enfoque integral de la salud de la mujer, es decir que no toma en cuenta únicamente aspectos biológicos de la embarazada, sino que considera los aspectos emocionales y el vínculo con los centros de salud. Pretende cuidar el embarazo en la díada mamá-bebé, detectando de forma precoz posibles complicaciones. En esta línea se estipula un mínimo de citas prenatales con el médico, así como baterías de exámenes de laboratorio. Se ha logrado obtener precios diferenciales en estos exámenes para que toda mamá tenga acceso a un buen cuidado médico de su embarazo.

En el parto…
En lo que refiere al trabajo de parto y parto, diferentes organizaciones y movimientos populares han logrado grandes cambios en las formas de “parir”. Hace pocos años, las mujeres daban a luz de forma horizontal, solas, y se las separaba de sus hijos apenas nacían. En la actualidad existen otras opciones. Se ha descubierto que las posiciones verticales son las más indicadas para parir, por lo que se anima a la madre a que se mantenga activa durante el trabajo de parto, ya sea caminando o practicando diferentes posiciones de comodidad. Algunas maternidades en nuestro país han adquirido tecnología que facilita las diferentes posiciones, como son camas articuladas, donde la mamá puede parir en cuclillas. También se pueden solicitar pelotas de parto, que son pelotas de diámetros grandes, como las que se utilizan para practicar Pilates. Este accesorio es de gran ayuda en el alivio de las molestias provocadas por las contracciones.
Otro avance importante es la eliminación de practicas de rutinas médicas que se realizaban en el trabajo de parto, como ser el rasurado, el enema y la episiotomía, entre otros. Hoy en día estás intervenciones se realizan solo en caso de ser necesario. Dentro de las “Guías en Salud Sexual y Reproductiva” encontramos también las “Normas de Atención a la Mujer en el Proceso de Parto y Puerperio”, que detallan una por una las diferentes intervenciones y cuando son necesarias, descartando por completo su utilización de forma rutinaria.

Respecto al acompañamiento en el trabajo de parto y parto, en el año 2001 se promulga la Ley 17.386, la cual establece el derecho de la mujer de estar acompañada durante este proceso: “Toda mujer durante el tiempo que dura el trabajo de parto, incluyendo el momento mismo del nacimiento, tendrá derecho a  estar acompañada de una persona de su confianza o en su defecto, a su libre elección de una especialmente entrenada para darle apoyo emocional”.
Esta ley marca un una nueva mirada del gobierno hacia el embarazo y el parto. Plasma el cambio de paradigma a nivel social, donde se reconoce la importancia de la humanización del parto y la consideración de los derechos humanos, en especial, los derechos sexuales y reproductivos de la mujer. A través de esta Ley y de las Normas de Atención, se comienza a reconocer la importancia de la salud emocional, y el apoyo social hacia las mujeres y sus familias.
Diversas investigaciones demuestran que si la mujer se siente contenida, apoyada y acompañada durante el trabajo de parto, esto lleva a niveles superiores de satisfacción, reduciendo los tiempos del parto, las intervenciones médicas y las patologías psicológicas del puerperio.
Desde el año 2005 existe la formación académica de “Doulas” en nuestro país. Las Doulas son personas capacitadas para el acompañamiento de la mujer embarazada y su referente afectivo, durante el trabajo de parto y parto. Es un acompañamiento físico y emocional. Físico en tanto ayuda a aliviar las molestias de las contracciones a través de medidas de comodidad (masajes, practicar diferentes posiciones, etc.) y emocional, en tanto brinda apoyo afectivo de forma permanente. Entiendo que la presencia de este nuevo rol en nuestro país se encuentra dentro de los grandes avances de los últimos años.

El fácil acceso a la información es otro progreso de la actualidad. La presencia de Internet, gran variedad de libros y organizaciones especializadas en el tema le dan la oportunidad a la mujer de estar muy informada y preparada para todo el proceso. El conocimiento, la posibilidad de “saber” trae consigo el “empoderamiento”, es decir, si yo sé, conozco mis opciones, conozco los riesgos y los beneficios, y puedo elegir con propiedad. Las decisiones dejaron de estar a cargo de los profesionales, y las mujeres comenzamos a reclamar, pedir, y finalmente decidir.

Algunos autores proponen que la analgesia, es decir, la posibilidad de darse analgésicos en el trabajo de parto para no sentir las molestias del dolor, es otro de los avances de estos tiempos. Este es un tema discutido, ya que existen otros autores que no están de acuerdo con esta opción. Como opinión personal, entiendo que la analgesia es un avance solo cuando es una intervención necesaria. El uso rutinario de la analgesia, o su uso sin brindar información completa a la mujer, no es un avance, sino que sigue la línea de no respetar nuestros derechos de elección. La posibilidad de elegir siempre debe ser respetada, brindando a la mujer toda la información, que incluya pros y contras, para tomar una decisión conciente.

En conclusión, se ha comenzado a vivir una revolución en el área de la maternidad. Las mujeres hemos comenzado a reclamar nuestros derechos, obteniendo resultados importantes a nivel social. El cuidado prenatal, universal y homogéneo para todas las mujeres del país es uno de los derechos obtenidos para el embarazo. En lo que refiere al trabajo de parto y parto, se está logrando volver a las formas de parir naturales, respetando la intimidad y acompañando a la mujer en todo el proceso, teniendo una Ley que nos ampara. Se han descartado las intervenciones de rutina que resultaban tan molestas y perjudiciales. Asimismo, la posibilidad de formarse y prepararse para el parto es otro derecho adquirido, fundamental para la toma de decisiones conciente. Queda un gran camino por recorrer, donde las mujeres tendremos que plantarnos firme en nuestros derechos y deseos, para seguir disfrutando plenamente de nuestra maternidad.

DERECHOS DE LA MUJER EMBARAZADA

1.    La mujer embarazada tiene derecho a ser informada sobre la sexualidad durante el proceso de gestación.
2.    La mujer embarazada tiene derecho a disfrutar de las relaciones sexuales. El embarazo no es una enfermedad.
3.    La mujer embarazada debe estar informada sobre los efectos secundarios que pueden tener los medicamentos o la aplicación de determinadas tecnologías actuando directamente sobre el feto. No se ha probado la inocuidad de ninguna droga para el feto antes de  nacer.
4.    Toda embarazada tiene derecho a un parto natural, y a negarse a intervenciones innecesarias, como rasurado, enema, rotura de membranas, episiotomía rutinaria, que alteran su normal desarrollo.
5.    La mujer embarazada tiene derecho a saber con anticipación si va a requerir una cesárea, los motivos de su indicación y los riesgos que puedan existir para ella y su bebé.
6.    La mujer embarazada tiene derecho a ser informada sobre el nombre y marca de la medicación que va a recibir a efectos de informar al profesional si es alérgica a la misma.
7.    Tiene el derecho a determinar por sí misma si acepta o rechaza cualquier tratamiento asumiendo los riesgos.
8.    “Toda mujer durante el tiempo que dura el trabajo de parto, incluyendo el momento mismo del nacimiento, tendrá derecho a  estar acompañada de una persona de su confianza o en su defecto, a su libre elección de una especialmente entrenada para darle apoyo emocional”. Ley 17.386
9.    La mujer embarazada tiene derecho a escoger la posición en el trabajo de parto y en el momento de nacimiento, que le resulte más apropiado y menos tensionante.
10.    Tiene derecho al contacto inmediato con su bebé (si el mismo está en buen estado de salud) en su cama, y amamantando según sus necesidades independientemente de las normas institucionales.
11.    Tiene derecho después del parto a ser informada sobre su estado de salud y el de su hijo/a recibiendo información clara en caso de cuidados especiales que pudiera requerir antes de retirarse de la maternidad.
12.    Tiene derecho de disponer de la Historia Clínica.
13.    Tiene derecho a recibir información sobre su salud sexual y reproductiva que favorezca en el ejercicio de una sexualidad plena, incluyendo información sobre anticoncepción y los servicios privados y públicos que los brindan.
14.    Tiene derecho a recibir un trato digno y respetuoso del personal de salud.
15.    Tiene derecho a ser escuchada y atendida en sus apreciaciones y sentimientos, respetándola en su intimidad y privacidad.

Claudia López
Licenciada en Psicología
Educadora de Parto Lamaze (LCCE)
Consultora Internacional de Lactancia Materna (IBCLC)
www.nacemama.com


sábado, 26 de mayo de 2012

¿Cómo dormir a un bebé?

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En nuestra cultura los adultos acostumbramos a dormir, un promedio, de 8 horas corridas en la noche. Asimismo, tenemos largas jornadas de trabajo en el día. Esto hace que, cuando nace un bebé en la familia, nuestras rutinas se vean alteradas, y anhelamos el momento en el que el niño es capaz de seguir nuestros horarios.
Sin embargo, los niños tienen su propio ritmo de sueño. El mismo forma parte importante de su desarrollo, y acompaña su proceso evolutivo. Por esta razón, difícilmente un bebé dormirá más de 5 horas corridas. De acuerdo al momento evolutivo en el que se encuentre, necesita de ciertos despertares nocturnos, que se irán reduciendo en frecuencia con el correr de los meses.
A modo de ejemplo, un bebé recién nacido hasta los 3 meses de edad, dormirá la mayor parte del día, un promedio 14 a 20 horas, según sus características. Debido a que las necesidades principales son las de alimentarse y crecer, el bebé precisa comer frecuentemente, y se despertará a lo largo de la noche para alimentarse, y así mantener estables los niveles de azúcar en la sangre. En promedio, un bebé recién nacido dormirá por períodos de 2 a 5 horas.

¿Debemos enseñarles a dormir a los bebés?
Es importante entender que los adultos no debemos enseñar a dormir a los niños. Ellos duermen desde que están en la panza de su madre, y al nacer lo harán naturalmente de acuerdo a sus requerimientos. Los adultos enseñamos hábitos y rutinas. Podemos enseñar el hábito de dormir en su cama, de dormir con la luz apagada, y de usar pijama, pero el acto mismo de dormir, no es algo que enseñemos.

Hay noches que se pueden tornar complicadas, por ejemplo cuando los papás están muy cansados y el bebé se mantiene despierto varias horas en la noche. También puede resultar caótico si todas las noches se duerme a una hora diferente, como si duerme durante el día y se mantiene despierto en la noche.
Los papás podemos plantear rutinas que organicen nuestra vida cotidiana, y generen hábitos sanos en el niño. Sin embargo, es muy importante tener expectativas reales respecto al sueño del bebé, y no esperar que cumpla ciertas rutinas antes que su capacidad neurológica se lo permita. Por ejemplo, puede resultar peligroso si le exigimos a un bebé menor a 3 meses, que duerma toda la noche de corrido. No solo no tiene la capacidad de crear este hábito, sino que por sus necesidades físicas, requiere de hidratación y alimentación frecuente.
Según lo que plantean varios autores, se espera que un niño duerma, durante toda la noche, sin despertarse, luego de los 4 años. Hasta entonces, puede haber varios despertares en la noche. Estos van reduciendo en frecuencia y duración a medida que el niño crece.

¿Cómo podemos crear hábitos sanos?
Lo primero puede ser preguntarnos cómo son nuestras costumbres, rutinas y hábitos. ¿Nos acostamos tarde en la noche? ¿La casa es ruidosa hasta altas horas de la noche? ¿Cómo paso tiempo con mi bebé? ¿Lo estimulo demasiado previo a la hora de dormir?
Las rutinas familiares colaboran o no con la forma en que el bebé duerma. Por ejemplo, lo padres que acostumbran acostarse tarde, seguramente mantendrán rutinas y hábitos que hagan que el bebé se duerma a altas horas de la noche. Otra situación que sucede con frecuencia es que los padres llegan de trabajar a la hora que el bebé comienza a manifestar sueño. Esto genera cierta conflictiva familiar, porque el niño se torna molesto, y se suma el cansancio de los adultos. Esta situación se puede corregir induciendo una siesta algunas horas antes, de modo el niño este descansado y pueda disfrutar de los mimos de papá y mamá.
Revisar nuestras rutinas nos pueden ayudar a ver de qué forma podemos mejorar los períodos de sueño.
Para conciliar el sueño es más fácil si estamos en un ambiente tranquilo y si realizamos actividades que nos ayuden a relajarnos. Si deseamos que el bebé duerma a determinada hora, porque esto ayudaría en la rutina familiar, podemos generar instancias de relajación, por ejemplo un baño caliente, ofrecerle el pecho, cargarlo en brazos, entre otras.
Es fundamental ser consecuentes en las rutinas que planteamos. Si un día intentamos que duerma de una forma, y el otro cambiamos la estrategia, es muy difícil que el niño lo pueda incorporar como hábito.

También debemos tener en cuenta la cantidad de horas que puede dormir un niño durante el día. Si nuestro bebé duerme demasiadas siestas, y en la noche nos cuesta que mantenga el sueño, puede ser que le estemos pidiendo que duerma más de lo que puede. Existe lo que se denomina “Ritmo Circadiano” que regula la cantidad de horas que dormimos en el día. De acuerdo a la edad del niño, serán la cantidad de horas diurnas que pueda dormir. A modo informativo, se plantea que hasta los 6 meses los bebés duermen casi 50% en el día, y 50% en la noche. Luego de los 6 meses, comienzan a realizar dos o tres siestas que se van reduciendo en cantidad, hasta que hacia los 18 meses, tienden a dormir una única siesta.
Se plantea que desde recién nacido el niño comience a diferenciar el día de la noche. Este es un proceso que le llevará algunos meses. Pero nosotros podemos ayudarle. Cuando el niño duerme la siesta, nosotros podemos mantener las características del día. Es decir, que la casa este iluminada y hagamos los ruidos normales propios de nuestras costumbres. Si durante el día el niño duerme en silencio y oscuridad, le costará diferenciar cuando duerme en el día, y cuando duerme en la noche.

Por último, recordemos que el sueño es una actividad placentera, que nos ayuda a reparar y cargar energía para un nuevo día. En los niños es fundamental para el correcto crecimiento y desarrollo neuronal. Como padres, podemos colaborar para que la experiencia de conciliar el sueño sea positiva, y que el niño complete su proceso de maduración de forma natural. La forma en que nuestros hijos se duermen es otra oportunidad que tenemos como padres para mostrarles nuestro cariño, enseñando hábitos saludables.

Claudia López.
Licenciada el Psicología
Consultora Internacional de Lactancia Materna (IBCLC)
Educadora de parto Lamaze (LCCE)


sábado, 29 de octubre de 2011

Carta para un papá primerizo.

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Te has enterado que tu pareja está embarazada, ¡qué alegría! Vas a ser papá. Muchos sentimientos e ideas pasan por tu cabeza en ese momento. Puede que el bebé haya sido buscado, como puede que no. Quizás hace tiempo esperas ser padre, o te ha tomado completamente por sorpresa. Sea cual sea el caso: ¡muchas felicidades! Te estás embarcando en un viaje sin retorno, del que jamás te arrepentirás. Quizás en tu familia haya cosas que empiezan a cambiar. La atención de tus padres y suegros se puede centrar en la llegada de un nuevo nieto. Te puede resultar un tema monótono cada vez que vas a un evento social, las amistades no dejan de felicitarte y darte todos los consejos que se les ocurran, de los cuales, seguramente, no recuerdes ninguno.

El cuerpo sexy de tu mujer comienza a cambiar, logrando una sensualidad diferente que muchos hombres encuentran sumamente atractiva. Su panza no deja de crecer. Quizás notes cambios en su carácter, puede estar un poco más sensible o rezongona. Seguramente aparezca con planteos extraños para ti, por ejemplo, puede que quiera desesperadamente salir a comprar una cuna para el bebé, y tú pienses “si todavía faltan 3 meses para que nazca”. Esta ansiedad te puede resultar extraña. Puede ser que tú seas más práctico. Quizás no notes la diferencia entre el color turquesa y el azul cielo para la pared del cuarto del bebé. Sin embargo para algunas mujeres puede ser una decisión fundamental. Seguramente en pocos meses hayas aprendido el significado de muchas palabras nuevas, por ejemplo la diferencia entre un pelele y una bata, y hayas aprendido que existen ordeñadores para que tu señora se extraiga leche.

En un lapso corto de tiempo te enfrentarás a muchos desafíos. La familia comienza a adaptarse a la llegada de un nuevo integrante, y veras como tú mismo te ajustas a esta realidad. Pero como todo proceso, implica ansiedades, miedos y fantasías que siempre es bueno exteriorizarlas, encontrarles un sentido y transformarlas en positivo, lo que llamamos “capitalizar”.

Una de las principales interrogantes que te surgirán es la pregunta de ¿cómo serás como padre? ¿puedes imaginarte cambiando pañales? ¿levantadote en la madrugada? ¿calmando cólicos? O piensas que eres de los padres trabajadores que prefieren delegar esas actividades a personas más “competentes” (que tú crees que lo pueden hacer mejor).

¿Deseas ser un padre activo, que participa de las clases de parto, y desea ver el nacimiento de su bebé? ¿O prefieres tener un rol más pasivo y apoyar desde la distancia? Es totalmente genuino hacerse estas preguntas. Socialmente se ha puesto mucha presión en el rol del padre, que se ha transformado en estos últimos años de una manera vertiginosa. Recordemos que unas décadas atrás era impensable ver a un padre entrar a la sala de partos. A nadie se le ocurría invitar a los hombres a las clases de preparto. Existen muchas historias, no tan lejanas en el tiempo, en donde los papás iban a ver a su hijo recién nacido en el horario de visita del hospital. Es bueno darnos cuenta cómo se fue transformando este rol, para comprender las presiones y estereotipos culturales a los que tú, papá, te estás enfrentando.
Preguntarte qué tipo de papá quieres ser, te va a ayudar a tomar decisiones más genuinas y disfrutar lo máximo posible del nacimiento de tu bebé.

Puedes temer sentirte excluido. El tiempo y la atención que tu pareja te dedicaba, ahora no lo tendrás en exclusividad. Tampoco la atención de tu familia ni de los pares. Desde el embarazo notas que has pasado a un segundo lugar. La gente le habla a la panza de tu mujer antes de saludarte a ti. Tu pareja está radiante, y le sienta muy bien toda la atención que está recibiendo. Pero es bueno que sepas que ella también teme perder tu atención cuando nazca el bebé. Y está en ambos cuidarse y procurar momentos en donde reencontrarse. Creías que a tu pareja solo le atrae tu buen porte y físico, te asombrarás de cuánto más se enamorará de ti al verte cambiar pañales o limpiar provechos.

La economía del hogar también te preocupa, ¿y a quién no?. Hoy en día criar a un niño no es nada barato. Si sumamos pañales, ropa, visitas al médico, remedios, una niñera o guardería, etc., vemos que cualquier economía familiar media se vería afectada. Socialmente el padre siente una presión importante en este aspecto. Aunque no se presente de forma consciente, en la mayoría de los casos, existe cierta incertidumbre de “¿podré sostener económicamente a mi familia?”. En nuestra sociedad se observa generalmente que es el hombre el que aporta el mayor sueldo a la casa. Entonces, los papás se preguntan, “¿Qué pasa si pierdo el trabajo?, ¿Qué pasa si no me va bien económicamente?”. Este es un miedo genuino, en una cultura inestable. Conversarlo con pares, amigos y familiares que estén en la misma situación puede ayudar a sostener esta ansiedad.

Pronto el embarazo pasará, y luego de aproximadamente 40 semanas de espera, te encontrarás con tu hijo, ese bebé que tanto has imaginado en tu mente. Seguramente no sea parecido a lo que pensaste, si no que mucho más lindo. Hasta ahora mamá podía sentirlo mover en su panza, pero ahora tú podrás verlo en “vivo y en directo”. Tu bebé reconocerá tu voz, y tú notarás cuántas cosas tienen en común. Al principio puede no ser fácil acomodarse. Deben conocerse los tres. Seguramente dediques mucho tiempo en cumplir una función de sostén, apoyando a tu pareja en la lactancia, y acompañando en el cuidado del bebé. Pero verás que con el correr del tiempo las cosas comenzarán a acomodarse. Volverás a trabajar, y la vida social continuará. Con el tiempo te darás cuenta qué significa ser padre y como juntos van construyendo su propia familia.

Claudia López
Lic. en Psicolgía
claudia.lopez@nacemama.com
www.nacemama.com
 

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