Con la tecnología de Blogger.
Mostrando entradas con la etiqueta Reflexiones personales. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Reflexiones personales. Mostrar todas las entradas

lunes, 16 de noviembre de 2009

Convertirse en papá, un gran desafío.

0 comentarios

Cuánta emoción sentimos cuando nos enteramos que vamos a ser papás. Aunque nos tome por sorpresa, o sea algo buscado y deseado por mucho tiempo, esta noticia transformará nuestras vidas. Comienza un nuevo proyecto, un nuevo camino a transitar: convertirnos en mamás y papás.

El concepto de “ser madre” y lo que esto implica ha ido cambiando a lo largo de los años. La maternidad se ha ido ajustando a los cambios culturales. Pensemos en las mujeres hace 50 o 60 años, pocas eran las mamás que salían a trabajar, se compartía la maternidad con abuelas, primas, hermanas ya que por lo general vivían más cerca entre ellas, existía otra estructura y sostén familiar.
En la actualidad la maternidad se vive de forma diferente. Las mamás trabajamos hasta casi las 40 semanas de embarazo, y a los tres meses de nacido el bebé, cuando no antes, retomamos las actividades. A lo largo de los años las mujeres han logrado “separarse” del hogar, independizándose económicamente y obteniendo otros logros personales más allá de la maternidad.

Inevitablemente, esta evolución de la maternidad produce un cambio en el rol del padre, en sus tareas y en su forma de vivirla.
Si hacemos el mismo ejercicio con la paternidad, y pensamos en los hombres hace 50 o 60 años, nos encontramos con papás que esperaban fuera de la sala de partos. No se les ocurría la idea de presenciar el nacimiento de su hijo, simplemente no existía como posibilidad, ya que el nacimiento era “cosa de mujeres”. Cual película, podemos imaginarlos en la sala de espera, con cigarro en mano, esperando la gran noticia: “es varón”, “es una niña”. Asimismo, no participaban de los cuidados del bebé, no formaba parte de la paternidad el cambiar pañales, ir a clases de parto, o calmar cólicos.

Los papás no han tenido opción en esta evolución a lo largo de la historia. Hoy en día se les exige una participación activa en el embarazo, parto y puerperio. Los papás más jóvenes encuentran que es casi una obligación entrar a la sala de partos, y si expresan sus miedos o dudas en entrar, se los mira con desaprobación: “¿cómo no vas a ver a tu hijo nacer?”. Está claro que no deja de ser una oportunidad preciosa, que la mayoría de los papás desean y buscan. Pero no olvidemos que esto es relativamente nuevo, no siempre los hombres presenciaron los partos.

Cosa similar sucede con las clases de parto. En estas vemos papás interesados, que quieren aprender y saber todo lo que le va a pasar a su pareja; pero también encontramos papás que preferirían estar en otro lugar, que les producen rechazo los temas del parto, y si pudieran elegir con total libertad, seguramente elegirían no participar. Aquí hay que tener mucho cuidado, porque algo que debería ser placentero y disfrutable, puede pasar a vivirse como una exigencia negativa.

Generalmente, el rol de padre se construye más lentamente que el de mamá. La mujer tiene la oportunidad de sentir a su bebé moverse en su vientre, además de cambios fisiológicos que favorecen que el cuerpo se adapte a la llegada del bebé. Existe un vínculo real, previo, entre la mamá y el bebé.
Sin embrago, a pesar de que el papá puede ver y sentir los movimientos de la panza, le resulta más lento el proceso de construcción de la paternidad. Es ese momento hermoso en donde sentimos llorar y vemos a nuestro hijo, en donde el bebé pasa a ser algo real y tangible, y el hombre se enfrenta a la realidad concreta de la paternidad.

A pesar de que es un proceso más lento, el embarazo de su pareja no pasa desapercibido en el hombre. Hay teorías que hablan de cambios fisiológicos en el papá, que producen síntomas parecidos a los del embarazo en la mujer, se denomina Síndrome de Couvade. Los diferentes trabajos de investigación sobre este tema indican que el síndrome aparece del 10% al 65% de los esposos "gestantes" y se estima que 1 de cada 4 hombres llegan a consultar al médico. Entre los síntomas encontramos: Cambios de humor, Náuseas, Vómitos, Antojos, Aumento de peso, Cansancio, Presión arterial baja, Calambres en las piernas, Dolores abdominales similares a las contracciones uterinas.

Asimismo, el papá va a transitar por sus propios miedos y fantasías. Se produce un cambio generacional, sus padres pasan a ser abuelos, y esto implica un replanteo de la relación. Comienza a pensarlos de otra manera, cuestionando cómo fueron ellos como padres, y valorando elementos que antes no consideraba. El hombre comienza a cuestionarse ¿Cómo quiero ser como papá? Creando su propio modelo de padre.
Surgen inquietudes que a veces se manejan de forma conciente y otras no. Algunos hombres refieren un sentimiento de hiper-responsabilidad frente a los desafíos que plantea una nueva familia. Responsabilidad de mantenerlos económicamente, el sostén emocional, entre otras fantasías.

Todos estos sentimientos que transita el papá, por lo general están en un segundo plano, ya que toda la atención se centra en la mamá embarazada, o en el bebé cuando nace. Socialmente, se le pide al papá que participe activamente del proceso de embarazo, que presencie y acompañe en el parto, y finalmente que atienda y colabore con la mamá y el bebé. Tiene una presencia más activa y participativa, pero con pocas gratificaciones o consideraciones del entorno. Esto lo podemos ver en nuestras tradiciones, cuando nace un bebé, se tiende a ir a visitarlo llevando un regalo para el bebé, muchos también llevan algo para la mamá, pocos consideran al papá.

En conclusión, el rol del padre ha ido cambiando a lo largo de la historia, convirtiéndose actualmente en un papel más activo y presente en el proceso de embarazo, parto y puerperio. Sin embargo, esta evolución positiva ha olvidado la parte afectiva del papá. Es mi anhelo que los lectores de este artículo tengan una nueva mirada hacia los recientes papás, vamos a mimarlos y considerarlos, ellos también están cansados y necesitan un regalo.

jueves, 20 de agosto de 2009

Se viene el segundo bebé...

0 comentarios

Bueno... mañana cumplo la semana 37... Y se viene el segundo...
Un embarazo medio complicado. Que cierto que es eso que los embarazos no son iguales.

Siento como si fuera ayer que le estaba contando a mis amigas. Y soñaba con disfrutarlo con muchas ganas! Pensando que quizás sea la última vez que esté embarazada... Pero pasó tan rápido, y tantas cosas que no fueron fáciles de "disfrutar".

Ahora caer a la realidad que va a haber un nuevo bebé en el hogar. Tengo miedos...
Está bueno pensar que es "normal", que a todas nos pasa... miedo que no sea "normal", que haya alguna "dificultad", incertidumbre ante el "qué va a pasar?", el "cómo será?"

Ansiedad... cómo se desencadenará el trabajo de parto? cuándo? Las últimas semanas que son TAN largas... la sensibilidad, el cansancio, el dormir mal, los dolores de espalda.

Las expectativas... imaginarlo tan chiquito, tan lindo... tan mío.

Como dice mi doula, las cartas están jugadas... veamos cómo se desarrolla el juego.

domingo, 12 de abril de 2009

Que rápido que pasa el tiempo con nuestros bebés...

1 comentarios
Recién estaba pensando, al dormir a mi hija, por cuántas pavadas nos preocupamos los padres. Por lo menos yo me preocupo por muchas (demasiadas) cosas. ¿Cuándo va a dormir sola? ¿Cuándo va a hablar? ¿Cuándo va a dejar los pañales? Cuándo...? cuándo....?
Y leemos libros... y le preguntamos a otros padres... y vemos si nuestro hijo es "normal"
Cuando, en realidad, todo pasa a su tiempo, ¿no?

Tarde o temprano, esas cosas que me preocupan, se van a ir resolviendo, sin necesidad que esté arriba de ella.

Además... hoy pensaba... ahora me llama y me necesita para dormir, pero en 10 años se va a encerrar en su cuarto y no va a querer nada conmigo. Voy a ser yo la que quiera verla dormirse!!

Me resulta curioso que busquemos la independencia de nuestros hijos... nos preocupa... y en un cerrar de ojos, crecen tan rápido! Y ya está, cuando quieramos ver, ya van a ser independientes. ¿Por qué apurarlos?

sábado, 25 de octubre de 2008

El abuelo, la abuela.

0 comentarios

Demos gracias a Dios que existen los abuelos. Cuidan a los nietos cuando los padres quieren salir y siempre dispuestos a cambiar un pañal!

Pero no es fácil convertirse en ABUELO. -O devenir abuelo- Vienen siendo padres hace muchos años, y eso es lo que saben hacer.

No hay que olvidar el salto generacional que se genera cuando nace un bebé. Convierte en padres a quienes antes eran hijos, y en abuelos a quienes antes eran padres.
Por esto, muchas veces, les resulta difícil aceptar su nuevo lugar y dar un paso al costado, para dejar que estos nuevos padres “tomen la posta”.

Es muy común ver esta dificultad en las “mamás de mamás”. Ver que su propia hija ahora es mamá remueve muchas vivencias internas, remueve su propia experiencia de madre.
Cuando las abuelas no se dan cuenta de sus limitaciones, pueden ocupar en parte el rol que le corresponde a la nueva mamá, y con el afán de ayudar y de cuidar, no permiten que sus hijas pasen a ser madres.

La realidad indica que mamá hay una sola, si la abuela está ocupando tareas que le corresponden a la mamá, entonces hay un claro indicio de una dificultad en el salto generacional. Es simple, la mamá es mamá, y la abuela es abuela. (Es simple decirlo, ¿no?)

¿Cómo evaluamos la situación?
Nos podemos hacer algunas preguntas: ¿quién está pendiente del bebé?, ¿quién sabe cuando le cambiaron el pañal?, ¿cuándo comió?, fundamental: ¿quién dice cuando el bebé tiene hambre?, ¿quién le da el significado al llanto del bebé? Esto forma parte de lo que llamamos la función materna, que es esperable sea hecha por la madre o padre.

Los abuelos ya pasaron por esto, ya tienen demasiadas noches sin dormir. Ahora es momento de dejar que sean los jóvenes quienes duerman poco, quienes cambien caca y estén pendientes del llanto. Para los abuelos llegó el momento de disfrutar.

Una pequeña anécdota personal.
Cuando mi beba tenía un mes nos fuimos de vacaciones con mis padres. Una noche, Lucía se despierta llorando (hoy sabemos que eran cólicos). Mis padres, que estaban en el cuarto contiguo, se despiertan alarmados por el ruido. Mi madre salta de la cama, viene a nuestro cuarto “qué pasó?”. Nosotros tratando de calmar a la beba y a mi madre. Finalmente la invitamos a que se retirara. A la mañana siguiente mi padre cuenta su versión de la noche: “Yo sentí que la beba lloraba, y Estela saltó de la cama, como loca. Yo me sonreí pensando ¡que bueno que soy abuelo!, si me necesitan me van a llamar”. Se dio media vuelta y volvió a dormir.

miércoles, 31 de octubre de 2007

Durmiendo la siesta... intentando...

9 comentarios
Ayer fui a la casa de una amiga. Cuando llegué me hizo subir al cuarto de su beba de 2 años, la estaba acostando para dormir la siesta.
Conociendo cuánto cuesta dormir a un bebé, yo subÍ despacio y no quise molestar mucho, pero quedé asombrada con lo sucedido.
Mi amiga le leyó un cuento (menos de 3 minutos), la beba se subió a la cuna (claro que un poco se quejaba, pero era realmente teatro), cerró la puerta y con el baby call prendido, nosotras bajamos y continuamos con la charla.
De la beba NADA!
Se durmió solita.
Y así todos los días.
Ellos hicieron el método Estivil.
Pa!, me cuesionó pila.
Yo soy una ferviente opositora a ese método. En este blog pueden encontrar artículos explicando el por qué considero que es perjudicial. Pero también sé que no tengo la verdad absoluta y puedo aprender.
En conclusión... sigo pensando que el método en sí es bastante violento, no lo recomiendo, pero que envidia que me dio, sobre todo cuando estos días le ha costado TANTO a mi beba dormirse la siesta! Muchas veces estoy más tiempo para que se duerma del tiempo que ella efectivamente duerme, y la verdad estoy perdiendo la paciencia. Me asusta perder la paciencia con ella, porque una intenta con todo amor dormirlos dulcemente, que no pasen mal, acompañarlos, etc, etc, etc... y sin embargo llora igual, le cuesta igual dormirse, se despierta con facilidad!!!! Y la verdad: ESTOY CANSADA!

miércoles, 12 de septiembre de 2007

¿Tenemos que salir a trabajar?

3 comentarios


En nuestra cultura occidental judeocristiana está fuertemente impregnada la idea de que las mujeres, al igual que los hombres, deben trabajar. Mucho de esto tiene que ver con el feminismo y todo el trabajo que ha hecho durante años por igualar la mujer con el hombre. Creo que esto ha sido muy importante y necesario, es increíble que haya existido una idea de que la mujer era “menos”.

El punto es que ahora también debemos sembrar lo que cosechamos, y nos encontramos con fuertes dicotomías a la hora de decidir si quedarnos en nuestra casa a criar a nuestros hijos, o si como “mujeres modernas” que somos, debemos salir a trabajar.

A su vez, se suma la presión cultural, los clásicos comentarios “¿No te aburrís en tu casa?”, “¿Qué hacés todo el día con la beba”?.

Honestamente creo que tiene que ser una decisión personal y lo más libre de prejuicios posible. Evidentemente, primero tiene que existir la posibilidad económica de poder hacerlo, y no menos importante, tiene que ser una decisión de la pareja, ya que quien deberá en este caso sustentar económicamente tiene que apoyar a la mujer y VALORAR su trabajo no remunerado.

Pero también una tiene que conocer sus límites, y sobre todas las cosas me parece que nada tiene que ser forzado. El quedarse en la casa TODO EL DÍA puede ser muy AGOTADOR, mucho más que algunos de los trabajos que se pudieran hacer fuera de su casa. Además es una labor 24 hrs., nunca termina, la palabra “mamá” suena y suena en la casa, y siempre hay algo que se quiere hacer pero no se encuentra el tiempo para terminarlo.

En conclusión, ¿la mujer tiene que salir a trabajar? Salir? No sé, ya tiene mucho trabajo en su casa, y es un tipo de trabajo que por más iguales que los hombres que quiéramos creernos, hay cosas que sólo puede hacerlas “mamá”. De todas formas también es importante tener su espacio, algo que sea sólo nuestro, que nos haga desarrollar nuestra creatividad. Quizás la clave este en el equilibrio, en no forzar ninguna de las dos situaciones y sentirnos cómodas haciendo lo que deseamos, siempre teniendo presente las necesidades de la familia y de nuestros hijos.
*Fotos extraídas de: http://www.fotosearch.es/

lunes, 27 de agosto de 2007

Acerca de un programa de TV: “La llegada del Bebé”

3 comentarios

Ayer tuve la oportunidad de ver un programa en Discovery Home and Health que se trata de los primeros días del bebé en casa. La verdad que lo recomiendo, ojala yo lo hubiera vista antes de tener familia. Me sentí muy identificada con las madres y muchas de las cosas que pasaban… las horas sin dormir, los llantos, las discusiones con las parejas, etc.

De todas formas hubo varias cosas que me llamaron la atención.
Una era la historia de una mujer china que estaba casada con un americano. Su madre iba a acompañarla unos días y también llevaban a una nodriza (que al final la terminan echando). Allí hubo un choque de culturas, estaban todas las tradiciones chinas que se encontraban con una joven que también había adquirido tradiciones americanas. Casi me muero de la angustia cuando en la primer noche del bebé en la casa, éste se pone a llorar (estaba en un cuarto sólo mientras sus padres y abuela cenaban). LO DEJARON LLORAR POR UNOS MINUTOS! Hasta que su abuela va a buscarlo. No recuerdo ahora exactamente quién era que decía, pero hablaba de dejarlo llorar así se acostumbraba! Me pareció tan horrible. Tenía horas de salido de la panza de su madre!!

Otra de las historias era de una pareja de lesbianas. La primer noche la beba lloró mucho y la madre biológica estaba empecinada en que tenía que comer cada 3 horas. Claro la beba lloraba de hambre. Su pareja le decía que le diera una mema si no quería amamantarla (lo cual obviamente generó una pelea). Tanto insistió la beba llorando que su madre terminó por amamantarla tres veces en la madrugada.

Hay tantas ideas en las culturas de cada uno, ideas que no se saben de dónde salieron: dejar llorar a los bebés ¿por qué? Amamantarlo cada tres horas ¿de dónde?
Yo me pregunto dónde quedó la naturaleza, lo instintivo. Esa sabiduría que te dice qué hacer más allá de las creencias populares y del pediatra con el último congreso más top.

sábado, 18 de agosto de 2007

RESPECTO AL MÉTODO ESTIVILL

2 comentarios

Van varias madres que me han dicho que han usado el método Estivill para dormir a sus bebés, otras que piensan usarlo, alegando que están agotadas, que les han dicho que es efectivo y que no hay otros métodos para usar.

Lo que más me ha llamado la atención de una de estas madres fue un comentario respecto a la “eficacia” del método: “mi bebé ya no se duerme más en brazos, sólo se duerme en su cuna”. Yo me pregunto ¿acaso es esto bueno? ¿No es la cosa más natural que un bebé se duerma en brazos de su madre?

Dejemos algo en claro, el método es efectivo, pero ¿por qué? No voy a profundizar en aspectos teóricos pero es bueno conocer en qué se basa. Los bebés cuando adquieren cierta madurez cognitiva tienen lo que se llama pensamiento simbólico. Esto significa que le dan un significado (valor) a determinados objetos. Ejemplos de estos los vemos claramente en los famosos “nonis”, o determinados juguetes, mantitas a las cuales los niños se aferran de forma particular. Los bebés quieren tanto a estos objetos porque representan (en este pensamientos simbólico) a su madre - figura de seguridad y sostén. (Winnicott lo denomina objeto transicional)

Una de las cosas que hace el método Estivill es acelerar el proceso de significación. El libro propone que LOS PADRES ELIGAN juguetes o algo fijo para poner en la cama y que el bebé se duerma con ellos. Un proceso que se da de forma natural, el método lo que hace es forzarlo. Es como querer enseñar a tragar usando una sonda. Es decir, violenta algo que se adquiere naturalmente y cada niño con sus propios ritmos y tiempos.

Yo voy a ser muy honesta, más de una vez me sentí tentada a usarlo. Sobre todo cuando el cansancio te supera y parece que no queda paciencia para seguir. Pero conociendo el sufrimiento que produce en los bebés, ¿cómo le voy a hacer eso a mi chiquita?

Si alguien no está seguro de usar o no el método, mi mejor consejo es que hable con alguien que lo haya aplicado y le cuente cómo fueron las noches en que lo utilizaron. Estoy segura que el 99% de las madres le van a comentar que “era horrible”, “más de una vez estuve a punto de ir a tomarlo en brazos”, “yo sufría en el otro cuarto escuchándolo llorar”. Este mismo sufrimiento que tiene la madre, tiene el hijo. ¿Acaso eso está bien? ¿Acaso eso quieres hacerle a tu bebé?

Yo no puedo afirmar si produce un daño psicológico, si hay consecuencias a posterior. Pero no confío en un método que acelera algo que mi beba va a adquirir a su propio tiempo, ¿por qué exponerla a un sufrimiento innecesario?

Algunos links que profundizan el tema:
http://www.crianzanatural.com/art/art67.html

En un blog amigo encontré este cuento que está muy bueno. RECOMENDADO: http://sermama.blogspot.com/2007/08/duro-pero-muy-bueno.html

miércoles, 15 de agosto de 2007

¿Cuánto vale el trabajo en casa?

0 comentarios

El sábado tuve un casamiento y fuimos con la beba, allí nos encontramos con una pareja que hacia tiempo no veíamos. Charlamos de todo un poco y al contarles que yo estaba trabajando en casa, tomándome tiempo con la beba, me llamó mucho la atención el comentario de mi amiga: “Pa!, lo más difícil debe de ser enfrentar a todo el mundo, te deben de decir que no hacés nada y en realidad tu trabajo es el más difícil”.

Que cierto que es esto! ¿Por qué se asume que la mujer que decide criar a sus hijos pierde el tiempo? Acaso no es la principal función de un padre? En nuestra cultura occidental está la idea de que hay que trabajar, hay que producir… hay que ganar plata, si no tenés una actividad que produzca plata entonces no sos “útil”, ¡que pavada, no?!

Me parece que tenemos todo al revés. El trabajo es un medio y no un fin. La idea es trabajar para poder mantenernos, para que la familia esté bien, alimentada, abrigada, protegida. Se trabaja PARA la familia. La familia no sirve al trabajo.

Es cierto que hoy en día es muy difícil no trabajar. En la mayoría de los casos tanto la mujer como el hombre tienen que colaborar y producir económicamente para poder mantenerse, pero creo que hay límites, me parece que a veces olvidamos quién sirve a quién y perdemos el norte. Tenemos esa idea de que si nos quedamos en casa somos “inútiles”, cuando en realidad estamos llevando a cabo el trabajo más antiguo y el más valioso: CRIAR A NUESTROS HIJOS. ¿Acaso eso es algo que tiene que hacer un extraño?

+foto extraída de: http://usuarios.lycos.es/ninielilla/fourphotogalery3.html

domingo, 29 de julio de 2007

Compartiendo con otras mamás

0 comentarios

Ayer nos visitaron una pareja que tienen un bebé 6 días mayor que mi gorda. Es increíble verlos juntos, ver el proceso, cómo cada uno va adquiriendo cosas similares aunque a ritmos distintos.

Por ejemplo, Santiago ya se para. De hecho, con la ayuda de su madre hasta da pequeños pasos, pero aún no ha logrado sentarse solito, parece una gelatina, se va para los costados.

Mi beba, Ma. Lucía, nada de pararse, parece que es bastante atorranta para eso, apenas la pones de pie ella saca la cola para afuera y dobla las piernas... muy graciosa. Sin embargo logra sentarse, al principio con ayuda de almohadones, ahora casi que solita!


Me resulta incréible ir viendo estos cambios, CÓMO HAN CRECIDO!

jueves, 5 de julio de 2007

Un poco bajón...

0 comentarios
Dicen que es muy común la depresión post-parto. Como psicóloga estudié todos sus síntomas y características, pero creo que quien las haya escrito no tiene la menor idea de lo que realmente significa vivir el puerperio en plenitud.
En realidad no creo estarla “sufriendo“, pero esa sensibilidad extra y esa cosa de “no sé que me pasa” es tal cual.
Yo veo a mujeres que tienen bebés como la mía (5 meses), y las veo trabajando, radiantes, cero problemas … quizás sea idea mía, y ellas también me ven a mí así. No sé.

Estuve leyendo algo de Laura Gutman (que recomiendo ampliamente) y ella propone que en el puerperio una se pone en contacto con su propia sombra, como las cosas más “oscuras” de una. A mí me parece que es tal cual. Hay una regresión, creo que se actualizan memorias que son corporales, por ejemplo el trato que una misma haya tenido de su madre cuando era bebé. Aquellas mujeres que hayan tenido la suerte de haber sido bien contenidas por su madre (o quien cumpliera ese rol) les será más fácil transitar por este océano que es el puerperio.

viernes, 22 de junio de 2007

Amamantando a tu bebé

0 comentarios


Que tema … el amamantamiento es algo muy personal y que está lleno de mística. Desde que somos pequeñas vemos a mujeres dando teta, jugamos con nuestras muñecas a hacer lo mismo, nos enseñan que es algo hermoso, fundamental para el desarrollo psicológico y biológico de los niños.

Y todo esto es verdad, pero el saberlo también no llena de responsabilidad. Apenas nace nuestro pequeño lo ponemos ante la teta (cosa que está muy bien) pero no siempre prende. La leche, muchas veces, tarda en bajar (más cuando el parto fue por cesárea). Y todo esto puede generar un sentimiento de culpa muy grande: “POR QUÉ NO TENGO LECHE?” Nos preguntamos. “¿SERÁ QUE NO PODRÉ AMAMANTAR?” Nos morimos de la culpa.

El primer mes es mortal. El bebé y nosotros nos estamos adaptando a esto de dar y tomar leche materna.

En mi caso, mi beba nació en verano. Se imaginarán que andaba casi desnuda todo el día, por lo menos del torso para arriba. La leche que chorreaba, las dos nos moríamos de calor. Todo el romanticismo que me habían enseñado y con el cual había soñado faltaba con aviso. Lo reconozco, al principio amamantar no me gustaba para nada. De todas formas entendía que era lo mejor y con fuerza de voluntad lo mantuve, pero no veía la hora que la gorda cumpliera 6 meses para empezar a darle comida y una buena mema. ¿Nunca se sintieron una “vaca lechera”? Tal cual. Hasta llegue a soñar con vacas y todo.

Quiero que sepan que esto es normal y está muy bueno poder conversarlo con otras madres. No todas las mujeres vivimos la lactancia con música de fondo y rosas a nuestro alrededor. A algunas nos cuesta.

Pero también quiero que sepan que aprendí a quererlo. Los primeros tres meses fueron de adaptación. Las mamas se hinchan, chorrean, salen estrías etc. Luego nos adaptamos mutuamente. Ahora es algo muy personal y único. Nadie más puede darle teta. Está bueno que te espere cuando salís. En la noche te busca. Se duerme en tus brazos con sus pequeñas manos mimándote. Se sonríe cuando está satisfecha, como agradeciendo.

En conclusión, creo que vale la pena. Y ahora sólo espero poder seguir amamantando hasta por lo menos el año. Quizás cuando llegue al año me ponga una nueva meta, ya les contaré.


domingo, 3 de junio de 2007

SOY MAMÁ

0 comentarios

Acabo de dormir a mi bebé … Que lindo el poder acurrucarla hasta que queda rendida. Esa confianza plena que ponen en uno, que se entregan hasta quedar “panchamente” dormidos.
La verdad que yo estoy muy cansada … ya es de madrugada … pero son esas cosas, no sé si llamarlas pequeñas, sino esos hermosos momentos que hacen que la maternidad sea lo más lindo que una mujer pueda vivir. Es mi mayor satisfacción.
Si tengo que definir qué soy … SOY MAMÁ.

viernes, 25 de mayo de 2007

Agotada

0 comentarios
Al desmoronarse el orden previsto y al constatar que lo que nos sucede no coincide con lo anteriormente esperado, aparecen la confusión, la angustia, las ganas de llorar y una sola certeza: nos hemos vuelto locas

Lo que aún no hemos comprendido es que el precio a pagar para sostenernos en el mundo concreto es demasiado caro. Hacemos esfuerzos titánicos para escapar de casa, para huir a algún lugar de reconocimiento social, para calzarnos los pantalones ajustados y “funcionar normalmente”.*

*Fragmente de “Puerperios y otras exploraciones del alma femenina” de Laura Gutman.


Anoche dije BASTA! Realmente necesitaba descansar.

¿Nunca les pasó de simplemente querer terminar de lavar la vajilla? Es empezar a hacer algo y saber que probablemente no la puedas terminar, todo se hace en etapas porque el bebé constantemente necesita de cuidados. Es quererse bañar y tener que estar planeando cuándo es el mejor momento! Ya no puedo ni siquiera ir al baño.

Ayer le di la teta de la noche, se la entregué al padre y me fui a dormir. Cerré la puerta del cuarto e intenté simplemente descansar. Pero es IMPOSIBLE.
Yo pensaba, necesito un cuarto que sea a prueba de ruidos, estar en completo silencio. Pero ¿Por qué me miento? No podría descansar porque estaría constantemente preguntándome cómo está mi hija. Eso mismo pasó anoche, por más que quisiera “desenchufarme” fue absolutamente imposible.

Es que ser madre es a tiempo completo, y la relación madre-bebé en este primer tiempo es una fusión tan fuerte que es imposible de “apagarla”. Quisiera trabajar, salir… pero sabemos que al salir no hago otra cosa que pensar en cómo estará. Qué loco, ¿no?
 

EL SER MAMÁ Copyright 2008 All Rights Reserved Baby Blog Designed by Ipiet | All Image Presented by Tadpole's Notez