He escuchado innumerable veces respecto a la fusión madre-bebé. Refiere principalmente a los primeros meses de vida, en donde la inmadurez psicofísica del bebé mantiene una unión “mental” con su madre, reproduciendo en cierta forma lo que se vive durante el embarazo. Esto es un burdo resumen de un fenómeno muy complejo, que a quienes estén interesadas/os les recomiendo leer cualquiera de los libros de Laura Gutman, Winnicott, entre otros.
Pero mi pregunta es hasta qué punto es real este fenómeno que tantos autores sostienen. Desde mi experiencia como profesional y personal creo que existe y se comprueba, pero no considero justo el otorgarle todos los créditos.
Si un bebé llora desconsoladamente toda una noche, ¿acaso es porque la madre esta deprimida? ¿O quizás sea simplemente un gran ataque de cólico? ¿Ambas?
Algunos autores platean que el bebé es más susceptible a manifestar en su cuerpo lo que en realidad está pasando en esa díada madre-bebé, por lo que se enferman con más facilidad, y se podrían buscar los orígenes o causas del malestar en alguna situación o problema familiar o de la historia de la madre.
Yo creo que “ni muy muy, ni tan tan”, ¿no? Sería obtuso negar la evidente fusión que existe entre un bebé y su madre. Es un hecho biológico, responde a hormonas y a reacciones del sistema nervioso de ambos. Pero se me ocurre que sería también demasiado radical creer que es la única causa.
Siempre arribo a la misma conclusión: Hay demasiada gente que no ha tenido mucha cosa que hacer más que ponerse a escribir sobre los fenómenos de la maternidad, hay mucha cosa escrita y esto nos embarulla. Queremos explicar, describir, ordenar situaciones que se dan naturalmente. Sólo una madre con real conocimiento de ella misma puede explicar lo que está sucediendo con su cachorro, ya sea que su propio estado de ánimo lo está afectando, o simplemente que está cansado y llora por no poderse dormir.
Pero hay que tener especial cuidado con aquellas madres que no logran ponerse en contacto con lo inexplicable de la maternidad. Mujeres que dan a luz y a la semana se ponen a trabajar como si nada hubiera pasado, y afirman realmente creyéndolo, que no necesitan estar con su bebé. Mujeres que trabajan para escapar de lo removedor de enfrentarse a un chiquito demandante, que cuestiona y actualiza situaciones vividas hace demasiado tiempo. Este es tema para otra entrada de blog… Pero sí creo que en este tipo de mujeres se da con mayor frecuencia que los bebés somaticen la ausencia, que exterioricen como puden (llanto) lo difícil de encontrarse y reconocerse en sus madres.
Pero mi pregunta es hasta qué punto es real este fenómeno que tantos autores sostienen. Desde mi experiencia como profesional y personal creo que existe y se comprueba, pero no considero justo el otorgarle todos los créditos.
Si un bebé llora desconsoladamente toda una noche, ¿acaso es porque la madre esta deprimida? ¿O quizás sea simplemente un gran ataque de cólico? ¿Ambas?
Algunos autores platean que el bebé es más susceptible a manifestar en su cuerpo lo que en realidad está pasando en esa díada madre-bebé, por lo que se enferman con más facilidad, y se podrían buscar los orígenes o causas del malestar en alguna situación o problema familiar o de la historia de la madre.
Yo creo que “ni muy muy, ni tan tan”, ¿no? Sería obtuso negar la evidente fusión que existe entre un bebé y su madre. Es un hecho biológico, responde a hormonas y a reacciones del sistema nervioso de ambos. Pero se me ocurre que sería también demasiado radical creer que es la única causa.
Siempre arribo a la misma conclusión: Hay demasiada gente que no ha tenido mucha cosa que hacer más que ponerse a escribir sobre los fenómenos de la maternidad, hay mucha cosa escrita y esto nos embarulla. Queremos explicar, describir, ordenar situaciones que se dan naturalmente. Sólo una madre con real conocimiento de ella misma puede explicar lo que está sucediendo con su cachorro, ya sea que su propio estado de ánimo lo está afectando, o simplemente que está cansado y llora por no poderse dormir.
Pero hay que tener especial cuidado con aquellas madres que no logran ponerse en contacto con lo inexplicable de la maternidad. Mujeres que dan a luz y a la semana se ponen a trabajar como si nada hubiera pasado, y afirman realmente creyéndolo, que no necesitan estar con su bebé. Mujeres que trabajan para escapar de lo removedor de enfrentarse a un chiquito demandante, que cuestiona y actualiza situaciones vividas hace demasiado tiempo. Este es tema para otra entrada de blog… Pero sí creo que en este tipo de mujeres se da con mayor frecuencia que los bebés somaticen la ausencia, que exterioricen como puden (llanto) lo difícil de encontrarse y reconocerse en sus madres.